MUERTE, QUERIDA COMPAÑERA

Sabía que vendrías sola
frente a frente
sin tapujos ni corbatas,
sabía que vendrías fuerte, muerte,
no por el último beso, esta vez
a charlar solamente.

Te estaba esperando,
escudriñando
palabras verdaderas
para estar a tu altura,
aún, como tantas veces
quedé mudo, muerte,
en tu presencia,
ensimismado en tu color,
hundido en tus ojos
tristes, quietos, negros,
querida compañera
y ahí, en ese vacío imperceptible,
insoportable,
me confesaste tu único fracaso:

-La palabra escrita
siempre,
me ganó la partida-.

 

Visualización optima 800 X 600 IE 4.0 o superior