PREMIO MUJER TRABAJADORA 2002
10 de marzo de 2002

Palabras de Amelia Díez Cuesta

Querida Carmen: te escribo esta carta para decirte que todos los humanos hemos sido tejidos en el mismo telar, el telar del lenguaje. Y te lo digo en forma de letra porque sin escritura, sin letra, nunca hubiéramos sido humanos ni lo seguiríamos siendo.

Sé que eres una trabajadora de la poesía y que participas en la construcción de libros, revistas, grupos, y algunos poetas, porque sabes que no hemos de quejarnos si un destino compasivo limita a su debido tiempo nuestra existencia.

Necesitamos por  lo menos los primeros diez años de nuestra vida para aprender que hay dos sexos: hombre y mujer, después toda una vida para hacernos lo que ya somos. Lo que hemos heredado es necesario conquistarlo y será en un orden simbólico y con una función simbólica. Únicos y múltiples, estamos condenados a ser renacentistas o a no ser. Freud escribió que en Goethe el científico y el artista podían
convivir, mientras que en Leonardo Da Vinci no ocurría así, siendo su desarmonía debida a la no aceptación de lo erótico en su vida, pues "Cuando el hombre no es conocido/ ni puede ser pensado,/por el laberinto de su entraña/ vaga durante la noche. "

Cuando aumenta el deseo de vivir y el del martirologio se reduce, algo comienza. Y como nos dice Freud: "Estoy dispuesto a ayudarle en cuanto me llegue la noticia de que puedo disponer de la omnipotencia de Dios. Entre tanto, usted deberá seguir trabajando contra viento y marea." Porque sólo si trabajamos la ciencia y los amores pueden ayudamos.

Con este tercer Premio hemos construido lo tríplice, hemos hecho un Uno, algo ha comenzado más allá de la especie, pues sabemos que no hay relación sexual sino sexualidad, y sexualidad es todo aquello que ha sido tocado por la palabra.

Sólo la existencia del Nombre-del-Padre y la no existencia de la madre fálica introduce que hay significante hombre y significante mujer, sólo por esta vía se constituye la sexualidad humana tanto en hombres como en mujeres. Por eso que padre, madre, hombre y mujer no son datos empíricos sino puros significantes.

Sabemos que ninguna teoría empírica es capaz de dar cuenta de la mera existencia de los primeros números enteros y que todo verdadero significante es, en tanto tal, un significante que no significa nada, por eso que se trata de vaciar de contenidos las palabras para que sean significantes.

Con el deseo de seguir trabajando teniendo en cuenta que somos una especie de seres hablantes y que hablamos no tanto para decir algo sino para seguir siendo hablantes, y porque sólo por el lenguaje, escritura y habla, alcanzamos nuestra humanidad. Felicitaciones y que trabajar siga siendo un verbo, un proceso interminable.

POEMA A CARMEN

Naciste sobre la  noche absurda de la pena
y el ángulo obtuso del recuerdo.
Naciste efímera como la eterna mirada del misterio
y no conocías el día en que te nombrarían
amante de la nostalgia, imborrable, de la letra.
Eras una mujer,
mugido de voz y palabra.
Eras aquella boca errante
pidiendo un destino entre palabras
pidiendo noches de piel para resguardarse del miedo
pidiendo un nombre para no morir.
Eras como un bosque dibujando
distancias precisas para el amor y el odio.
Eras un silencio inagotable
haciendo vacíos para que la palabra
hundiera sus raíces en tu cuerpo.
Eras esa que sabe que no hay magia
que el trabajo puede hacer nacer las manos.
Eres la que no puede con el silencio
apagar el fuego que la palabra incendió.
Eres la que no perderá la destreza
que el pacto inventó.

Premio Mujer Trabajadora del 2002