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DEL
AMOR
A
NATHALIA
Tu
cara es un diamante cortando
los ácidos colores de la ciudad en invierno.
Tus ojos son el verano y la lluvia del verano.
Tu pelo rubio dejándose caer, ondulante
sobre tus blancos hombros,
como una leona dormida en la nieve,
peligrosa y furtiva, dulce y luminosa
Princesa de lo ártico.
Te escucho. Hada de los encuentros.
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