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El
dolor de seguir vivos es infinito, el 3 de noviembre de 1993, moría
asesinado en la vía pública en una calle de Arganda del Rey, delante de
algunos de sus amigos, algunos vecinos y de la propia policía, uno de
nuestros niños poetas: PABLO MENASSA DE LUCIA.
Y ahora hemos decidido seguir porque pensamos que
él también hubiera preferido seguir, pero el dolor nos acompañará
eternamente.
Aunque se haga justicia,
aunque el asesino o los responsables de su asesinato se pudran en la cárcel
o en sí mismos, el dolor permanecerá con nosotros. Porque el dolor por
su muerte inesperada e injusta, ha de ser una de las maneras para que
PABLO siga, a nuestro lado, luchando por la libertad.
Aún nos esperan
triunfos y alegrías, muchos de nosotros apenas hemos nacido, aún nos
espera cierta cuota de felicidad, pero nunca podremos olvidar, nunca.
Y el dolor no
detendrá, ni desviará nuestro camino, nos acompañará en nuestro camino
hasta el final, pero como bien nos aconsejaba Pablo en sus poemas,
seguiremos viviendo por el amor, por la poesía, por la libertad...
Hemos querido
olvidar, negar, olvidar, negar, hemos mantenido por un tiempo las cartas
cerradas por temor a no poder soportar el dolor que algunas de ellas podrían
despertar.
Nos poníamos
a gritar y cerrábamos los ojos cada vez que nos encontrábamos con una
foto del hermoso Pablo. Pero no se puede negar, olvidar uná muerte
injusta, un crimen insólito. No se debe olvidar nunca que todos somos
sospechosos de morir algún día.
Al Indio le han matado un
hijo de 19 años, alguien tendrá que comprender semejante desgracia.
Seguimos adelante y volamos, más, sin alas.
Volar sin alas, no es volar
averiados, es una nueva manera de volar. Volar sin alas, es como decir, no
somos arrastrados por el viento, formamos parte del viento, por eso
volamos.
Explicamos pero no con el
afán de que alguien entienda, después de la muerte de Pablo, las cosas
son un poco diferentes, ya no buscamos ningún reconocimiento y menos que
menos de los que de alguna manera colaboraron con su indiferencia y su
xenofobia a realizar el asesinato. Sólo sobrevivimos para que Pablo pueda
vivir un poco en nuestro sobrevivir. Sólo nos jactamos de ser los mejores
para que nadie olvide nunca, que asesinaron al mejor.
3
de noviembre de 1994
Un dolor inmenso en todo el cuerpo me lo recuerda. Hoy, exactamente, hace
un año, nuestro niño poeta, intentaba con sus pequeños versos, su
propia vida, alcanzar con su voz, apasionada y juevenil materia, galaxias
superiores, cielos abiertos de eternidad.
Hoy hace un año, exactamente,
su empecinado vuelo, lo hizo llegar tan alto, tan arriba, en el tiempo,
tan adentro en el negro desierto de la inmensidad, tan profundo en los
sublimes misterios de la noche, que al intentar volver, sólo volvió en
sus versos.
DOS
AÑOS HAN PASADO Y, SIN EMBARGO
PABLO, AUN ESTA MUERTO
Nadie
lo dice, nadie, pero yo lo presiento,
es un temblor como de roble abriéndose,
como una catarata, callada, de luciérnagas,
relámpago sin luz, vieja sombra sin noche.
Pablo,
debe haber muerto, seguramente, hace dos años.
Y, sin embargo, yo siento en mis oídos un hilo de su voz.
y en mi profundo pecho su pequeña cabeza recostada.
Ya lo lejos, muy lejos, su tremenda pisada compañera.
A
veces son sus versos que llaman sin piedad a mi puerta.
Elegantes, violentos, joven poeta enamorado de su prisa me leía sus versos como si fueran grandes declaraciones.
Recuerdo, aquella tarde de sol, en plena primavera le toqué, enamorado, mil veces la cara con mis manos
y me dejé llevar cuando le dije, tu poesía es alma.
12
de octubre de 1996
Fiesta del Pilar, Madrid
Hoy me he encontrado con vos, amado Pablo y algo he comprendido.
La vida tiene
que ser vivida intensamente aunque cueste la vida.
En otras
latitudes las almas, es decir las palabras de cada uno, se encuentran
entre sí.
Un padre con
un hijo muerto, no sé si lo comprendo. No sé qué miedo me da.
A veces sólo
quiero vivir para que nadie pueda olvidarte, tus rasgos delicados, tu
mirada evasiva. Todavía estoy débil para compaginar tu libro de poemas,
pero ya lo haré, tal vez cuando se cumplan cinco años de tu muerte. El
libro se llamará: POETA ASESINADO EN ARGANDA DEL REY.
Todavía no he pintado
nada para la portada y muchas noches como ésta he tratado de escribir un prólogo a tu libro y no he
podido.
Hoy estoy contento, he
bebido unos tragos de vino y estoy contento. He recordadp toda la tarde mi
juventud y en muchas ocasiones estuve a punto de morir, pero después no
pasaba de un susto. Así que no puedo entender qué destino cruel haría
contigo en una sola vez, lo que no había podido conmigo en muchas veces.
Hace
unas semanas enviamos a arreglar los tacos de billar, hoy he decidido
utilizar entre mis tacos el que era tuyo, un búfalo rojizo, liviano y de
buen golpe. No lo usaré en exclusiva, pero algo lo utilizaré. y cuando
lo uso es como si estuvieras jugando con nosotros. Si vieras cómo juegan
Jorge Fabián y Manuel, tal vez ya te ganarían, a veces me ganan a mí.
Me parece una tontería
escribirte o hablarte como si vivieras, pero también entiendo que la vida
de un hombre puede ser lo que escriban otros hombres de ella.
Vivir, en las
historias, es una manera de vivir.
Estás muerto, estás
muerto, pero a veces tu mano se extendía cálidamente sobre mis hombros y
ese poema de cuando hacías el amor, más de uno quisiera echarse un
polvo como lo dice tu poema.
Tenías una languidez que
hacía que te amara todo el mundo o todo el mundo te envidiara, que es más
o menos lo mismo que me pasa a mí, por eso que no entiendo por qué
tuviste que morir.
A veces porque no entiendo
llego a pensar que a lo mejor ocurrió más o menos, que estás por ahí
librando tus batallas de amor. Es por eso que canto, por las dudas en algún
rincón del universo puedas escucharme. O algún otro muchacho como vos,
valiente e inocente como vos, inteligente, hermoso como vos, quiera
quedarse con mi canto, viviendo toda la libertad en una página en blanco.
Tú casi lo consigues,
ahora que leo tus poemas, puedo decirte que la poesía varias veces te
salvó la vida antes de morir. Ahora que leo tus poemas no es que te
sienta vivo, estás ahí saliendo de las letras. Muchas veces me pregunto
cuánto habrás de morir al publicar tu libro y eso debe retrasar más aún
su publicación.
Saboreo esta copa de vino desacostumbrado y me inclino a pensar que después de estas palabras haré
todo mucho mejor.
Miguel
Oscar Menassa
Te
nombro, pequeño niño, Pablo amado,
para oírte vivir cuando te nombro.
Te
nombro para que ya la muerte deje de ser,
el centro de mi voz, la vida posible de mi canto.
Te nombro para decirle al mundo, a tus novias amadas,
a tus amigos que te llevaron de la mano hasta la muerte,
que mi pequeño, hermoso Pablo, vive cuando lo nombro.
El
hombre muere apenas si otro hombre lo nombra.
Por
eso cuando te nombro en mis poemas, camino
como antaño aliado tuyo, colgándome de tu brazo,
dejándome llevar por tus caminos del amor perdido.
Y
al escribir tu nombre en mis poemas, bada vez, me digo, Pablo amado,
es como si vivieras,
como si nadie hubiera podido... asesinarte,
como si la fragancia de tu pielllegara en verso,
sobre las letras de tu nombre en el papel escritas
Y
esa voz delicada, baja pero segura de llegar a destino,
con la cual me leías tus escritos, esperando una sonrisa,
palabras misteriosas que te unieran a mí, que permitieran,
que tu nombre no se acabara nunca, que fuera más allá
y esa voz surge en mí, cálida y viva, cuando te escribo.
Es
por eso que no me dejo morir en el quebranto, sólo,
para nombrarte, para que cada vez, valientes y contentos,
hagamos, nuevamente, del amor, infinitos caminos del fuego,
claras vertientes iluminadas, cataratas de risas en tus ojos.
El
hombre muere apenas si otro hombre lo nombra.
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