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DE
LA POESÍA
LA
POESÍA Y SU VOZ
A
mi padre
Felices
alucinaciones de la lengua
embriagada de sudores y humos
manchada de sombra y mágicos rituales
en el centro preciso de su pureza blanca.
Antaño lo imagino de piedra
altivo entre los reyes, guerrero de guerreros.
Hoy lo imagino de piedra
sentado en el Olimpo recitando
esperando que el tiempo suceda
para los demás
Insondable rostro, nieta de araucanos.
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