Poeta Asesinado

Pablo Menassa de Lucia

SUPERVIVIENTES

Algo nos une más que nada,
todos sobrevivimos a tu muerte.

Miguel

Sólo dos veces te vi llorar, Miguel,
Sólo dos veces, padre.
Cuando muriera Juan, el amigo.
Cuando muriera Pablo, el hijo.

iEn pie, todos en pie,
que nadie se pudra con lo muerto!

Ordenaste a nuestros Corazones
permanecer en el latido,
y nosotros, que en una orden tuya 
reconocíamos la sabiduría hecha palabras, volvimos al trabajo ya la escuela,
salimos a comprar el pan a la mañana.

Cuidamos con amor unos de otros,
y lo que vive de Pablo, aunque haya muerto.

Olga

Una madre que no se arrodilla
al peso de la lápida,
que no resbala Con el hijo hacia el nicho.

Que no se deja amar por la locura,
por el dolor de perder lo gestado,

lo tiernamente cuidado,
lo amorosamente educado.

Una mujer que no se deja
morir con lo muerto.

Jorge Fabián

Si algo se puede aprender de una muerte,
tu fuiste el que pudo.

Hay que hacerlo mejor,
nos dijo Pablo a cada uno.
Y aquí estás, trabajando en la premisa.

Tú desde la lágrima.
Tú desde la duda,
construiste con fuerza
el porvenir.

Manuel

No puede ser,
fue tu frase al oír
la macabra noticia,

Frase que se hizo carne en cada uno,
¿cómo se puede creer en lo imposible?

Si a alguien le ha costado,
con las manos sangrantes,
arrancarse el cuchillo de la duda
fue al que la muerte del hermano le alcanzó más tierno, 
más brotando a la vida.

Dejaste de hacer todo
lo que aviva
su recuerdo

pero arrastrado
por cada uno de nosotros,

te sacudiste el polvo de ultratumba,
haciendo brillar entre los vivos
tu arrebatadora juventud.

Yo misma

Tú y yo crecimos juntos,
casi nacimos juntos.

Las cuencas habitadas por vivarachos ojos
la frente amplia, plena de inteligencia...
Cada vez que me encuentro en el espejo,
me invade tu recuerdo.

Tu muerte fue una herida como un cepo,
que se hacía más grande con cada movimiento,
una herida cargada de veneno,
expandiéndose imperceptiblemente a cada latido.

Si no fuera por Papá, por Mamá,
por Fabián, por Manuel,
mi cuerpo hubiera huído por la herida,
se hubiera vertido por la herida,
tras de tu sombra.

Alejandra Menassa de Lucia

Índice

Siguiente