ASOCIACIÓN PABLO MENASSA DE LUCIA
AULA DE POESÍA Y PSICOANÁLISIS

CONCURSO DE POESÍA 1999
PRIMER PREMIO
LEOPOLDO DE LUIS
POR LA OBRA "GENERACIÓN DEL 98"

Ha pasado un año.
Un año más desde el día aciago donde Pablo expiraba herido de muerte en una calle céntrica de Arganda del Rey, no una calle cualquiera, como diría González Tuñón, sino la última calle que recibió el calor de su cuerpo, que guarda el sonido de su último suspiro.
 Un año desde la publicación de lo que no pudieron matar, su poesía.
En este mismo Centro, el pasado 3 de Noviembre, en ocasión de la presentación de su libro "POETA ASESINADO", el Dr. Miguel Oscar Menassa, su padre, anunciaba la creación del Aula de Poesía y Psicoanálisis Pablo Menassa de Lucia, cuyo lema:

Soy lo que vuela.
Encadenadme y seré lo encadenado que vuela.
Matadme y seré lo encadenado muerto que vuela.

es producto de su exquisita pluma.
  Un verso suyo también, soporta la idea de la Asociación y es: Un hombre muere apenas si otro hombre lo nombra.
   La Asociación, Aula de Poesía y Psicoanálisis, es una Asociación Cultural, sin fines de lucro, cuyos objetivos son:
– Enseñar y difundir la cultura en todas sus manifestaciones.
– Publicar la producción escrita que determinen sus organismos.
– Convocar anualmente dos concursos, uno de Poesía y otro de Psicoanálisis, que lleven el nombre de Pablo Menassa de Lucia.
   Y aquí estamos para nombrarlo y para levantar muy alto el estandarte
de la Poesía adjudicando en su nombre el PRIMER PREMIO
DE POESÍA, al reconocido poeta LEOPOLDO DE LUIS, por su
libro "GENERACIÓN DEL 98", a quien agradecemos haber presentado
al concurso su obra. Enhorabuena, querido poeta.
Antes de hacer una pequeña reseña biográfica de D. Leopoldo de Luis y de leeros una semblanza del libro premiado realizada por el Dr. Juan Carlos De Brasi, quisiera leeros el primer poema del libro, que dice así:

MUERTE DE POETA JOVEN

(A Pablo Menassa)

…si la sal fuera desvaída ¿con qué
se sazonaría de nuevo?
Mar. c. 9 ver. 50

La sal perdida

Pedro de Lorenzo

La sal perdida. No se saborean
ya bien la luz, el viento, la mañana.
Saben menos el trigo y la manzana,
las aves menos por el cielo orean.

Madre del mar y madre de la gracia
la sal perdida. Insípida la brisa.
Desazonada y neutra la sonrisa,
la esperanza inventando su falacia.

La sal perdida. Joven el lamento,
oscura la palabra rota al viento
y el labio mudo, la mirada huída.

La sangre en la insumisa cordillera,
la muerte silenciosa compañera.
Desabrido el amor. La sal perdida.

  Leopoldo de Luis nació en Córdoba el 11 de Mayo de 1918. Pasa su infancia y adolescencia en Valladolid. Desde los 17 años reside en Madrid.
 Casado en 1944, con su actual compañera María Gómez Sierra.
 Publica su primera obra poética "Alba del Hijo" en 1946 y hasta el día de hoy 21 títulos más. Ha obtenido numerosos premios, destacándose el Premio Nacional de Literatura por su libro "Igual que guantes grises" –1979– y más recientemente, el Premio León Felipe, el Premio Internacional de Poesía Miguel Hernández, Comunidad de Valencia, en octubre de 1999, por su obra, y el Premio de Poesía Pablo Menassa de Lucia por su libro "Generación del 98".
   Se le ubica en la primera generación de postguerra y su poesía es calificada de social y de testimonio.
  Como crítico, publica sus trabajos en las revistas Ínsula, Poesía Española, Revista de Occidente y otras. En el campo de la biografía destacan la de Vicente Aleixandre y Antonio Machado. Es compañero y de León Felipe. Ha publicado antologías, sobre la poesía social (1965) y poesía religiosa (1969).
 Por encima de todo, Leopoldo de Luis es poeta. Desde su primer libro en 1946 hasta hoy transcurren más de 45 años de creación constante y entrega total a la palabra. Es uno de los poetas más representativos de la poesía española actual.

– ALBA DEL HIJO. Madrid. 1946.
– HUÉSPED DE UN TIEMPO SOMBRÍO. San Sebastián.1948
– LOS IMPOSIBLES PÁJAROS. Madrid. 1949.
– LOS HORIZONTES. Las Palmas. 1952.
– ELEGÍA EN OTOÑO. Santander. 1954.
– EL PADRE. Melilla. 1954.
– EL EXTRAÑO. Madrid. 1955.
– TEATRO REAL. Madrid. 1957.
– JUEGO LIMPIO. Madrid. 1961.
– LA LUZ A NUESTRO LADO. Barcelona. 1962.
– CON LOS CINCO SENTIDOS. Zaragoza. 1970.
– DE AQUÍ NO SE VA NADIE. Gandía. 1971.
– TEATRO REAL Y JUEGO LIMPIO. Madrid 1975.
– IGUAL QUE GUANTES GRISES. Sevilla. 1979. 
   (2ª ed.1980). ENTRE CAÑONES ME MIRO. Madrid. 1981.
– UNA MUCHACHA MUEVE LA CORTINA. Rota. 1983.
– DEL TEMOR Y LA MISERIA. Madrid. 1985.
– LA SENCILLEZ DE LAS FÁBULAS. Guadalajara. 1988.
– REFORMATORIO DE ADULTOS. Madrid. 1990.
– AQUÍ SE ESTÁ LLAMANDO. Rociana. 1990.
– DESPEDIDA DE SAN ROQUE. San Roque (Cádiz). 1994.
– EL VIEJO LLAMADOR. Málaga. 1996.
– ELEGÍAS DE STRUGA. "Las 2001 Noches". Madrid. 1998.

Son, entre otros, los títulos publicados con intervalos entre dos o tres años a lo sumo.
 Su obra ha sido objeto de estudio de autores españoles y extranjeros.
 Leopoldo de Luis define la poesía, en una entrevista realizada
por la poeta Carmen Salamanca, diciendo: La poesía es como respirar por la herida. Entendamos herida como vivencia, como experiencia personal. La poesía nace de los sentimientos subjetivos, nace de la MISMA PROSA DE LA VIDA, pero consiste en lograr que esos sentimientos y esa prosa trasciendan a valores estéticos mediante un lenguaje peculiar, una palabra cargada de contenido y una forma armónica y rigurosa. Todo ello debe ir envuelto en un ritmo que nace del propio poema, sin el cual la comunicatividad del poema puede frustrarse.

  Y agrega, cuando le cuestiona sobre el futuro de la poesía:
Porque la poesía nace de la prosa, por ese lado no hay temor. Por otra parte, en un tiempo de guerras, de hambres, de injusticias como el mundo actual, en un tiempo enloquecido, la poesía es lo único que pone un poco de paz y de esperanza. Estamos a punto de entrar en un nuevo siglo. En los anteriores la humanidad no ha sido capaz de eliminar tan graves lacras. Me temo que tampoco lo va a lograr en los venideros. Pero siempre habrá un ser humano que enarbole desde la poesía una palabra de paz, de libertad, de protesta, de belleza, de amor. Esa es la esperanza.
  A continuación, leeremos SEMBLANZA DEL LIBRO "GENERACIÓN DEL 98" del Dr. De Brasi.

"Ortega y Gasset señalaba que cada cinco años se perfiliba una generación. Un lustro es el lustre, la pátina del tiempo, según él, en que podía abarcarse el concepto de "generación". Para el poeta Leopoldo de Luis, en cambio, una generación es un "punctum", el punto preciso de lo que abre o cierra, las historias que propicia o las que bloquea, los ríos que hace fluir o las aguas estancadas de su aletargamiento. Pero no sólo esos empujes y detenciones, despliegues o repliegues, sino también la medida inmanente de sus faltas, el agotamiento de los recursos, los excesos de las transformaciones deseadas o simplemente evocadas. Todo ello y aún más, sitúa a una generación fuera del tiempo del reloj, convirtiéndola así, en un contratiempo.

  Situada en una fecha, la del "98", intenta trastornar los calendarios, revertir la miseria en su mirada, opacar la mirada de la miseria, "y miré en los pinceles que fueron ojos luminosos, denunciadores ojos de color y dolor". Aquí la "generación" no remite a lo que fue un dato –el 98–, por el contrario, se des-data y desata, busca romper en el poema las cadenas de humillantes eslabones, de ilotas rutinarios, de lares portuarios habitados por sus huelgas, de reivindicaciones laborales agonizando con sus gestos encrespados, de lanzaderas clavadas en carne propia "por los textiles de Antequera" y otros relampagueos de dolor, tan extendidos como la geografía que diseñan cotidianamente. La generación es, ahora, la carne y el laceramiento donde el dolor se afinca; un dolor que rebasa el territorio orgánico para convertirse en materia poética, en pincelada transhumante y evocadora. Sin embargo, no se trata de "testimoniar" una serie de hechos desgarradores, macilentos, sombríos en tanto muestras de luchas y represiones más brutales todavía. La poetización del 98 rompe el número y la descripción, el periodismo y la historia archivista ya se encargan de ello. Las zagas, las modulaciones narrativas, los momentos épicos, etc, no alcanzan para componer una ofrenda del tiempo trabajada, roturada por los hombres, los millones de hombres anónimos, silentes, presentes por su definitiva ausencia del escenario de las decisiones y reparto de bienes. Es decir, de aquello que, convencionalmente, denominamos "historia". En el libro de Leopoldo de Luis la historia es un participio, participa de la "nuànce" de Nietzsche ("Yo soy un matiz" –decía en "Ecce Homo") y del bello subrayado que le dedica a Azorín donde se convierte en "una pequeña estría en la corteza del tiempo", leve marca que talla comparativamente a los seres y aciagas circunstancias,

"seres oscuros, como el carbón,
desgarrados, como los trapos,
acuitados, como el luto,
desolados como el hogar pobre…"

 Las propiedades –y su falta– del estado de cosas y de las cosas de los estados van impregnando toda la existencia, hasta volverla contra sí misma en el límite donde aquella peligra "como" inexistencia efectiva, "una frase como una herida: Andalucía trágica".

    El sentimiento trágico de la vida, una estética y una ética de la sensibilidad, donde encaja perfectamente el puño de la denuncia otra manera: el vívido pensamiento de la transformación socio-personal, transformando todos los sentimientos de lo pensado hasta la aparición de esa poética finisecular.

    El fresco, usando un término de la época, generacional, actualiza una duda del poeta, que se interroga reflexivamente, "¿más bien será una crónica este intento o poema?". En el corazón de la pregunta "luchan dos bandos", ya no sólo clases, sectores o estratos sociales, sino también estructuras discursivas o géneros que tradicionalmente se opusieron, combatieron y se expulsaron de sus respectivos territorios. ¿Pero si los sellamos, "con qué llave abriremos la escuela y la despensa"?, es decir, la esperanza de un saber y su alimento. La respuesta no brota de los mismos signos o de los campo cultivados por el conocimiento y la creación, sino de la contaminación y el ensamble entre los mismos. Y, en varias dimensiones, todas ellas portadoras de otra "lógica" ante el que hacer poético, la del "fermento rebelde" que coloreó los estados, afectos y realizaciones del 98.

  Entonces comprendemos que la pregunta es poética, juega y se responde en su autoreferencia. Su exceso, su don realizativo, no la excede hacia una sucesión de hechos o situaciones localizables, fechadas y fetichizadas, pues se resuelve en su propio que hacer, en la propuesta de su estilo y lenguaje. ¿Cómo estampa el poeta el maridaje de lo aparentemente extraño?, ¿bajo qué color lo destaca?
Bajo el que está al alcance de la mano, que hace de la poesía
un oficio manual,

"el gris que de la tierra
sube a manos y rostros que predicen ceniza
sellará en contubernio de pintura y poesía".

  Así la duda se torna "una chispa. Y todo corre hacia la nada", y desde ella retorna eternamente, para la visión poética, "vivir es ver volver". La frase es el hilo donde se ensartan las cuentas que enhebraron la "tradición" de una compleja problemática generacional, que por ella se revuelve hacia nosotros como "carne activa", como legado imponderable. Generación que entendió –junto con la del 27– de manera inigualable que donde crece la miseria y el peligro, crece también aquello que nos salva de sus designios".

Gracias, querido poeta. Como Presidenta de la Asociación tengo el honor de hacerle entrega del premio tan merecido y autorizo la publicación en Madrid y en Buenos Aires de su libro, que esperamos esté para la Feria del Libro, Abril del 2000 en Buenos Aires y Junio del mismo año en Madrid.
Quiero agradecer a los 200 poetas y 50 psicoanalistas que se presentaron e invitarles para la segunda convocatoria.
Asimismo, a LAS 2001 NOCHES por la difusión que nos presta y por el número de Noviembre que dedicará a la poesía de Leopoldo de Luis.
Invito al poeta a tomar la palabra.
Gracias.

Olga de Lucia Vicente
Presidenta de la Asociación
Madrid, 3 de noviembre de 1999


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