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RAMIRO
DE MAEZTU VISTO POR LEON FELIPE
Ramiro de Maeztu,
aquel Nietzsche español,
podó el bosque anarquista
y con la misma ética botánica
pasó al jardín cerrado de católica fronda
donde plantó los robles del imperio.
De Kropotkin a Hitler
en tránsito del fuego a la ignominia.
León el caminante
denostaba
a los mastines del 98
que se olvidaron de ladrar tan pronto
como accedieron a las antesalas.
Ramiro de Maeztu había
dado contenido esencial
a viejos mitos,
fortaleza de espíritu y substancia:
poder, amor, sabiduría.
Pero su superhombre fue un tirano.
Con la mortaja del 98
fue hacia una muerte injusta.
El español del éxodo y el llanto
suscribió con nobleza, desde la orilla opuesta,
un epitafio breve.
La dignidad del viejo
nietzscheano
mirando al fratricidio cara a cara,
su valiente altivez y su humano talante
convirtieron en gesto de patricio
su condición de víctima. |