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UNA
PINTURA SOCIAL
En 1897 el Congreso
promulga ley contra el anarquismo.
Cánovas acaba en manos subversivas y ejecutoras,
cinco obreros le siguen muerte arriba.
El galgo rojo de la huelga salta por los campos andaluces
por las minas de Peñarroya,
por los textiles de Antequera,
por las orillas de Río Tinto.
Salvoechea aún alienta en los corazones ácratas.
La represión es un caballo ciego,
cocea contra el triste ajuar proletario
(la paLabra acaba de vestirse un traje épico en el
guardarropa del Manifiesto Comunista)
Al fondo, una mujer a medio vestir sostiene un cuerpo pequeño.
Por la pared verde de la alcoba
la pobreza resbala como una lengua hambrienta.
El detenido tiene, como los ojos de su hijo asustado,
la
"Conciencia tranquila".
Aquel mismo año, Julio Romero de Torres copia la escena.
Por rincones andaluces de sombra y drama
hermosas mujeres desnudas esperan la consagración de
la copla. |