|
POEMA
DE AMOR LEYENDO A UNAMUNO
Te recitaba a Bécquer...
No: a Unamuno,
lo mismo que si tú fueses Teresa.
Sólo hay una mujer, sólo una amante,
sólo una golondrina y una tierra.
Sólo hay un cielo
donde los vencejos
el hálito del tiempo recuperan
y donde tras lo azul tal vez creamos
que nuestro amor un día permanezca.
Mas don Miguel en
rimas becquerianas
le hablaba a la memoria de una muerta.
Yo mientras te recito sé que vives
y aún que tú eres la vida del poema.
El sol no es el reloj
de la otra vida
sino el que marca el paso de la nuestra.
No pienso en esa vida misteriosa,
bastante es la real, bastante pesa.
Te recito a Unamuno.
Melancólico
en dulces rimas embebió su pena.
Pero la muerte es nada y nada espero
sólo saber que vivo
y sentir que me besas. |